- Altersgruppe
- 4–6 Jahre
- Sprache
- Spanisch
- Buchdetails
- 28 Seiten
- Kapitelliste und Aufbau
- 7 Kapitel
- Format
- Nur Text
Inhalte passend für jede Altersgruppe
Ela y el jardín compartido
Zusammenfassung der Geschichte
Ela quiere guardar para ella sola las semillas del jardín del barrio, hasta que, al llevar el agua por turnos con los niños vecinos, descubre que la tierra se queda húmeda hasta la noche.
Kostenloses erstes Kapitel
La puerta del jardín
La puerta de hierro chirrió. Ela soltó la mano de su abuela y dio un paso hacia dentro.
Le llegó un olor a tierra mojada. Las hojas brillaban al sol de la mañana. Un gorrión dio un saltito sobre la valla y luego se fue volando.
"¿De quién es este jardín, abuela?", preguntó Ela.
"Del barrio", dijo la abuela. "Cada uno siembra un trocito. Cada uno lo cuida un poco."
Ela caminó por los senderos de tierra. Las tomateras estaban atadas a unas cañas. Había tomates rojos y también tomates verdes. Las judías trepaban por una cuerda. Las hojas de calabacín se abrían como paraguas.
Debajo de una hoja había un caracol. Ela se agachó para mirarlo. El caracol escondió despacio los cuernitos. Ela contuvo la respiración y esperó. Al rato, los cuernitos volvieron a salir.
En medio del jardín había un grifo verde. Al lado del grifo esperaba un cubo gris, enorme. Del grifo cayó una gota y dejó una marquita en la tierra.
En una tabla, junto a la puerta, había nombres escritos. Al lado de cada nombre había el dibujo de una verdura. Ela todavía no sabía leer las letras, pero sí reconoció los dibujos. Una zanahoria, un pimiento, una lechuga.
"¿Y dónde está nuestro nombre?", preguntó.
"Todavía no está", dijo la abuela. "Primero tenemos que elegir un sitio."
La abuela se sentó en el banco de madera. Sacó el termo de su bolsa. Ela fue probando los rincones, uno por uno.
El primer rincón estaba debajo de la morera. Allí hacía fresquito, pero había poca luz. En el suelo había moras aplastadas, y se le pegaron a los zapatos.
En el segundo rincón había una piedra enorme. Ela la empujó con todas sus fuerzas. La piedra no se movió ni un poquito.
El tercer rincón estaba justo al lado del grifo. Allí la tierra se había vuelto barro. El zapato de Ela se hundió y, al sacarlo, hizo ¡plof!
Luego Ela llegó al pie de la valla. Allí daba el sol de lleno. La tierra estaba seca y calentita. Ela apoyó las palmas de las manos en la tierra. Las palmas se le calentaron.
"¡Abuela, este es el mejor!"
La abuela tomó un sorbo de té. "Una semilla necesita tres cosas", dijo. "Tierra, agua y sol."
Ela abrió los dedos y fue contando. "Tierra hay. Sol hay." Después giró la cabeza y miró el grifo. El grifo quedaba en la otra punta del jardín. Ela se encogió de hombros. "El agua ya la traeré yo", dijo.
Ela sacó del bolsillo su palita roja. Trazó una raya larga en la tierra. Luego trazó otra raya. Luego, dos rayas más. Al pie de la valla quedó un cuadradito.
"Esto es mío", dijo Ela.
Puso una piedra en cada esquina del cuadrado. Una piedra, dos piedras, tres piedras, cuatro piedras. Eran blancas y lisas. Ela las había escogido una a una en el borde del camino.
Del otro lado de la valla llegaban ruidos de pelota. Unos niños gritaban y se reían. De repente, una pelota roja voló por encima de la valla. Cayó justo dentro del cuadrado de Ela. Una de las piedras rodó. Un trozo de la raya se borró.
Ela agarró la pelota enseguida. La lanzó de vuelta por encima de la valla.
"¡Gracias!", gritó un niño.
Ela no contestó. Volvió a poner la piedra en su sitio. Trazó la raya otra vez con el dedo. Ahora la raya era más honda.
La abuela miraba desde su banco. Se acercó a Ela y se agachó junto al borde del cuadrado.
"Has elegido un sitio muy bonito", dijo. "Le da mucho el sol."
Ela asintió con la cabeza. Colocó bien las piedras una vez más.
Después cavó dentro del cuadrado con la palita. Deshizo los terrones y sacó las piedrecitas una a una. Encontró un botón viejo. El botón era azul y tenía cuatro agujeritos en el centro. Ela se lo guardó en el bolsillo. Ahora la tierra del cuadrado estaba blandita.
Cuando el sol llegó a lo más alto, la abuela cerró el termo. "Vamos, Ela, que es la hora de comer."
Ela miró su cuadrado una última vez. Las cuatro piedras estaban en su sitio. La raya también.
La puerta de hierro volvió a chirriar. De camino a casa, Ela se acercó las manos a la nariz. Las palmas todavía olían a tierra.
Al caer la tarde, Ela se sentó junto a la ventana. Desde allí se veía el jardín, abajo, en la esquina de la calle. El pie de la valla ya estaba en sombra. Un cuervo se posó en la morera. Luego el cuervo también se fue.
La abuela se acercó. Traía en la mano una cajita de lata. En la tapa había el dibujo de una flor desteñida. Le dio la caja a Ela. La caja hizo tic, tic.
"Mañana la abres", dijo la abuela. "En el jardín."
Ela sostuvo la caja con las dos manos. Se la acercó a la oreja y la sacudió. Tic, tic. Dentro había unas cositas pequeñas y duras.
Dejó la caja junto a la almohada. Corrió la cortina hasta la mitad. Las farolas de la calle se encendieron una tras otra. Ela fue contando las luces amarillas, y luego dejó de contar.
Hat es Ihnen gefallen? Lesen Sie die Kapitel 2–7 kostenlos mit einem Konto.
Geschichtenkatalog 7 Tage kostenlos testen Für neue Konten. Beginnt, sobald Sie Ihre E-Mail-Adresse bestätigen. Keine Karte nötig: endet von selbst, wenn Sie keine hinzufügen.
Was dieses Buch vermittelt
Dieses Beispiel erarbeitet einen für seine Altersgruppe gewählten Entwicklungswert in sieben Kapiteln: erst Erkennen, dann konkrete Beispiele, eine kleine Entscheidung, ein Rückschlag und seine Wiedergutmachung, zum Schluss ein ruhiger Ausklang. Jedes Buch im Programm folgt derselben Form.
Der Plan der sieben Nächte
Jedes Kapitel ist eine Nacht und öffnet sich zur Stunde der Familie; eine verpasste Nacht verlängert die Woche, ein Kapitel geht nie verloren.
- 1KennenlernenWir lernen die Hauptfigur und die Idee der Woche kennen.
- 2Neue SeiteDie Idee zeigt eine neue Seite.
- 3AusprobierenDie Hauptfigur probiert die Idee auf ihre Weise.
- 4Zwei WegeEine Wahl oder ein anderer Blickwinkel.
- 5Kleiner RückschlagDer Plan klappt nicht; der Preis bleibt begrenzt, das Kapitel endet ruhig.
- 6WiedergutmachenEin Weg findet sich; um Hilfe bitten zählt auch.
- 7AnkommenDie Idee der Woche findet ihren Platz.
Platz im Lehrplan
Die Themen des Programms 4–6 Jahre kommen in fester Reihenfolge; dieses Buch zeigt, wie eine Woche darin aussieht. Die echte erste Woche und die Reihenfolge finden Sie auf der Programmseite.
Programm 4–6 Jahre ansehenZu Hause weitermachen
Drei Fragen für nach dem letzten Kapitel:
- Was fiel dem Helden am schwersten? Was hättest du getan?
- Ist dir heute etwas Ähnliches passiert?
- Suchen wir morgen einen kleinen Moment, um das auszuprobieren?
Was ändert sich mit einer Mitgliedschaft?
Die Bücher werden jede Woche um Name, Helden und genaues Alter Ihres Kindes neu geschrieben, und das Programm geht der Reihe nach weiter. Dieses Beispiel zeigt nur die Form.
Kapitelliste und Aufbau
- 01
Kapitel 1
Kostenlos — lesen - 02
Kapitel 2
Zugang erforderlich
- 03
Kapitel 3
Zugang erforderlich
- 04
Kapitel 4
Zugang erforderlich
- 05
Kapitel 5
Zugang erforderlich
- 06
Kapitel 6
Zugang erforderlich
- 07
Kapitel 7
Zugang erforderlich
Online lesen, auf jedem Gerät
Katalogbücher öffnen sich im Nori-Tales-Reader, sobald Sie online sind. Ihre persönlichen Märchen können Sie außerdem für das Offline-Lesen auf dem Gerät speichern.
Die Version Ihres Kindes, jede Woche
Diese Leseprobe zeigt die Form; Ihr Abo schreibt jedes Buch mit dem Namen Ihres Kindes.